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miércoles, 28 de junio de 2017
Animación a la Lectura
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- Por: Francisco
lectura

LA ANIMACIÓN

O

EL FOMENTO

DE LA LECTURA

 

 

 

  

1º) ELEMENTOS QUE INTERVIENEN EN EL FOMENTO DE LA LECTURA:

 

EL ANIMADOR

 

Los primeros y mejores animadores son los padres, (ver documento extraído de Montserrat Sarto: Animación a la lectura...) por lo que, fuera de la familia, el mejor animador será el que mejor complemente la actividad paterna (ya sea mucha o poca, es más aun cuando ésta no exista):

 

-el que mantenga un repertorio que se amplíe con la edad y los avances de los que van a ser animados,

 

-el que conozca hasta dónde debe llegar con cada uno de ellos,

 

-el que conozca por qué camino se debe motivar a cada uno, conociendo sus gustos,

 

-el que aprecie antes las lecturas que recomiende,

 

-el que persevere sin abandonar mañana la labor comenzada hoy...

 

Quizás parezca imposible, pero aunque nunca se den situaciones ideales, se puede aspirar a la mejor de todas. Por eso, es necesario que el animador conozca, en general, de los que van a ser animados "detalles" muy importantes, tales como:

 

-la edad psicológica,

 

-contexto escolar o social,

 

-etc.

 

Pero también puede conocerlos a cada uno en particular:

 

-sus preferencias,

 

-su contexto familiar,

 

-etc.

 

En todo caso, debería conocer profundamente la(s) obra(s) objeto de la animación, debería tener claro los objetivos formativos y culturales de la animación, y debería creer realmente en las posibilidades y en la necesidad de la animación.

 

Así puede y debe ser el mediador entre el libro y el lector. Un animador incansable, que sabe que su labor no es para un día y que confía en que otros que le sustituyan en la relación de acercamiento del lector al libro, lo harán en similares condiciones.

 

LOS QUE VAN A SER ANIMADOS

 

         Los sujetos, de los que hay que conocer su edad real y psicológica y sus intereses, han de ser animados a la lectura con respeto, sin imposición, como en un juego apropiado para estas personas, ya sean infantes, adolescentes, jóvenes o adultos.

 

         Normalmente, nos vemos obligados a realizar animaciones en grupo, lo que puede resultar muy útil desde el punto de vista del animador, puede ser una dificultad si el grupo no puede ser flexible en el caso de los adolescentes. Si en el grupo existe un líder muy fuerte todo puede verse muy condicionado. Es preferible mezclar grupos, romperlos, utilizando técnicas aleatorias (una baraja de cartas nos permite romper en cuatro “palos”, o en doce grupos de cuatro personas por números, etc).Hay que procurar cierta alternancia en la actividad donde unas veces el grupo es protagonista y otras, o dentro de él, el protagonista es el individuo. Insistimos que la lectura es siempre individual, las actividades pueden ser, como acabamos de decir, alternas. El fin es el individuo, el grupo es sólo un medio organizado de modo aleatorio o por intereses comunes. En el primer caso, grupo aleatorio, deberemos buscar un interés común o provocar ese interés para todos.

 

EL OBJETO DE LA ANIMACIÓN: LA(S) OBRA(S)

 

Principio y fin de la animación, el alfa y la omega del fomento de la lectura. Es lógico reiterar que han de ser adecuadas al lector: por su valor en el plano de la lengua (nivel léxico / nivel sintáctico); por su valor en el plano literario (condición de clásico / o por su modernidad, etc); por su correcta presentación tipográfica (tamaño-tipo de letra y papel); por su correcta ilustración, adecuación al momento del grupo (posible riesgo de infantilización o de rechazo); adecuación al contexto familiar/particular (riesgo de rechazo por motivos políticos, culturales o religiosos).

 

EL CONTEXTO DE LA ANIMACIÓN

 

No es lo mismo animar en una biblioteca, que un centro de trabajo que en una escuela. El contexto siempre tiene su importancia, incluyendo el espacio físico: cerrado o abierto, con medios o sin medios: desde una sala de lectura a un jardín donde los libros están presentes gracias a una valija o maleta de viaje bien grande. Y, por supuesto, no es lo mismo animar en la familia, en el grupo-clase, en el grupo-amigos, o en un grupo-desconocidos, pero en todos los casos es muy importante la participación, incluso para la selección de la(s) obra(s). Para lograrla se pueden poner en práctica muchos métodos, pero generalmente es muy utilizada cualquier forma de puesta en escena por mínima que esta sea hasta la dramatización (construcción o reconstrucción, ambientación, traer la ficción a la realidad, llevar al lector a la ficción): desde un simple librote grande y de atrezzo, que esconda y aumente el misterio del librito que realmente le estamos leyendo a los animados, hasta la acción de un grupo completo con puesta en escena teatral.

 

LAS ACCIONES DE LA ANIMACIÓN

 

Las técnicas son infinitas y muy variables y adaptables. Citaremos algunas TÉCNICAS BASADAS EN:

 

EL TEATRO

 

-Puesta en escena (transformaciones ambientales) y representaciones dramáticas

 

EN LA EXPRESIÓN ARTÍSTICA

 

-Representaciones plásticas y plásticas no-dramáticas, como el mimo o la expresión corporal

 

EN EL FORUM

 

-Juegos colectivos como “cazar el gazapo” o debates que amplíen la comprensión de lo leído y animen a continuar leyendo la obra

 

 Y TÉCNICAS MIXTAS O DE ORIENTACIÓN INDIVIDUAL

 

 

 

 

2º) TEXTO EXTRAÍDO DE MATERIAL PREPARADO POR LA PROFESORA SÁNCHEZ VERA

 

(La numeración que sigue es la original)

 

5.- Etapas psicológicas de lectura.

        

         A la hora de hacer la se­lec­ción de los textos que van a leer nuestros alumnos debemos tener muy en cuenta las diferentes eta­pas psicológicas por las que pasan los lectores.

 

5.1.- Etapa de prelectura.

 

          De los dos a los cuatro años, aproximadamente. Antes, el niño puede haber tenido su primer con­tacto con el libro de imágenes (general­mente de identi­fica­ción y reco­nocimiento de objetos cercanos o fami­liares). En esta etapa aún necesitaremos de dichas obras, pero conteniendo nocio­nes sobre contra­rios (alto/bajo, pesa­do/ligero), colores, núme­ros, formas... y, las que más nos interesan, peque­ñas histo­rias de temáticas secuenciales (Me levan­to, me lavo, me visto) etc. Entre las narraciones, elegiremos cuentos breves y cla­ros, dispa­ratados y repetitivos, sin elementos que le alteren psi­co­ló­gica­mente, que puedan acompañarse de gestos y sonidos onomato­pé­yicos. Podremos dramatizar toda clase de situaciones de la vida cotidia­na y de los cuentos que más les gusten, ade­más de utilizar títeres de palo o de guante para acompañar las narra­ciones que citábamos anteriormente. Nos apoyare­mos en las can­ciones y poe­mas infantiles, actuales y populares, con ca­racte­rísticas simi­lares a las de las narraciones.

        

5.2.- Etapa animista.

 

         De los cuatro a los seis años. En ella encontra­mos la palabra como refuerzo impor­tante para los libros de imágenes, centrados ahora en el mundo que rodea al lector y ofre­ciéndole la posibilidad de cambiar situa­ciones o analizar sentimientos (a través de las caras, etc.); cuentos donde los animales, los objetos y los elemen­tos de la naturaleza cobran vida humana y son proyecciones de los senti­mientos infan­tiles, llenos de fantasías y que, poco a poco, incorporan ele­men­tos y temas un poco más reales; poemas breves de ani­males, plan­tas o que se acerquen al medio en que se sitúa el niño; cancio­nes, traba­lenguas, nanas.

 

5.3.- Etapa fantástica.

 

         De los seis a los ocho años, aproximadamente. Le llega al niño el momento de los cuentos maravillosos, de los universos mágicos y los personajes sobrenaturales. Es en este momento y no antes cuando el niño interioriza los modelos arquetípicos de los personajes (la bruja, el dragón, la princesa…). La construcción del universo mágico es un paso más en la transi­ción hacia el pensa­miento lógico.

 

5.4.- Etapa fantástico-realista.

 

         De los ocho años y hasta los doce. Se produce una variación en los gustos del lector que, aunque no abandona del todo el gusto por lo maravi­llo­so, exige res­puestas a sus preguntas y las soluciones ahora deben ser lógicas y asen­tadas en la realidad. Insisto en que no por ello ha de per­derse el gusto por el elemento mara­villoso; como ejemplo, en Tar­zán, obra que se correspon­de con esta etapa, también suce­den hechos que pueden considerarse mara­villosos.

 

5.5.- Etapa estética.

 

         Desde los doce hasta los quin­ce años, aproximadamente. Un lector preparado, se encontrará en un impor­tante momen­to de su madu­rez lectora y podremos acercarlo a fragmen­tos de auto­res mís­ticos, retratos, biografías (por las cuales puede llegar a apa­sionar­se) e, incluso, iniciarlos en la lectura del ensayo. El educador debe aprovechar todo esto para introducirlo en obras de grandes valores estéticos y li­te­rarios. 

 

         Advertencias:

 

         - Las edades para cada etapa son de referencia, cada lector tiene su ritmo.

         - Un lector puede quedarse más tiempo en una etapa.

         - El buen lector pasará por todas estas etapas de lectura.

         - Un lector puede quedarse estancado en una etapa.

         - El orden de las etapas señaladas es inalterable.

 

6.- Tipos de lectores.

 

         Tras reflexionar sobre las etapas generales que atravie­san los niños como lectores; debemos hacer también otra refle­xión que alcance los diferentes tipos de lectores , variable que ten­dremos en cuenta a la hora de recomendar una lectura puesto que todos nuestros lecto­res no evolu­cio­na­rán en sus gustos al mismo ritmo que los de­más.

 

6.1.- Según la etapa de lectura en la que se encuentra.

 

         Richard Bramberger nos propuso la si­guiente clasificación:

                  

romántico:   El niño queda anclado fuerte­mente en la etapa fan­tásti­ca. Busca lecturas en las que el elemento maravilloso está fuertemente presente. Este hecho es más frecuente entre las niñas que entre los ni­ños.

realista:       De forma opuesta al anterior, este lec­tor abando­na­rá rápidamente la etapa fantástica y prefiere lecturas más asentadas en la realidad, suele ser un buen lector de libros de aventuras. Parece más fre­cuente entre los niños.

 

intelectual:   Cuando un lector llega a la etapa estética y se muestra ávi­do de lectura. Busca sobre todo información.

 

estético:       Situado también en la etapa estética, no debemos confundirlo con el lec­tor román­tico porque el estético, al contrario que el primero, evolu­ciona normalmente pero demostrando una gran atrac­ción por la musicali­dad y la belleza de los textos. Es el gran lector de poesías: las aprende, las recita, las copia...

 

6.2.- Según su actitud ante la lectura.

 

         Antonio Moreno diferencia los siguientes tipos de lectores:

 

lector-destinatario:         Tiene una actitud pasiva ante la lectura. Lee lo preciso, aun estando capacitado para ello. Lo hacen por necesidades escolares, o, como mucho, lo que llega a sus manos por medio de los adultos. No elige sus lecturas.

 

lector-receptor:      Mantiene una actitud activa ante la lectura: busca, elige y aumenta él solo el número de sus lecturas. Estos lectores seleccionan libremente sus lecturas y, sin ningún beneficio aparente, realiza el esfuerzo de la lectura gratuitamente.

 

lector-receptor-contemplativo:   Se complace en la lectura misma, conformándose con el placer espiritual que le aporta.

 

lector-receptor-activo:               Responde de diversas formas a la incitación de la lectura. 

 

lector-receptor-activo-recreador:       Recrea la obra leída y lo hace de un modo limitado o ilimitado; esto es, el primero recrea la obra leída atendiendo a las indicaciones y sugerencias del autor, el segundo que va cambiando la historia y personalizándola sin límites.

 

lector-receptor-activo-creador:  Es el lector que lee para escribir, se convierte de lector en autor. Intenta devolver al mundo de la creación el placer que ha encontrado en lo creado.

 

 

7.- Estrategias para la didáctica de la literatura.

 

7.1.- Los talleres literarios.

        

         El taller de literatura propone técnicas de educación literaria activa frente a la pasiva enseñanza tradicional y se basa en la realización de actividades de expresión oral y escrita, por lo que no puede desligarse de la enseñanza lingüística. Una de las finalidades del taller de literatura es alejar la idea de que la creación literaria es elitista y restringida.

 

         La función del profesor en el taller de literatura es la de proponer, sugerir e  incentivar la creación y ayudar a los alumnos a que valoren positivamente los resultados y tomen conciencia de la opinión de los demás.

 

         Por su parte, la función de los alumnos es la de participar activamente en la realización de las actividades, ser respetuosos con respecto a las producciones ajenas y desarrollar una crítica constructiva.

 

         Las actividades que propone el taller de literatura son muy variadas, de carácter más lúdico que funcional y encaminadas el desarrollo de la creatividad. La mayoría de estas actividades determina unas pautas de desarrollo y las propuestas de trabajo que plantean pueden ser individuales o en grupo; con un objetivo único para toda la clase, con uno para cada grupo de clase o uno para cada alumno.

 

         Es importante la puesta en común de los resultados, que todos puedan leer o escuchar los textos de sus compañeros, también puede ser interesante que los resultados se den a conocer fuera del aula (exposiciones, publicaciones en el diario escolar...)

 

7.2.- La biblioteca escolar.

 

         Muchas son las funciones que cumple una Biblioteca Escolar pero todas ellas se resumen en una sola: apoyar el proceso de enseñanza-aprendizaje. ¿Cómo se realiza este apoyo?

 

- Facilitando la adquisición de técnicas y procedimientos que favorecen la autonomía del aprendizaje por parte del alumno.

- Apoyando el currículum escolar al proporcionar materiales de consulta e investigación.

- Facilitando la lectura, tanto la recreativa como la formativa.

 

         El término Biblioteca Escolar engloba dos tipos fundamentales de biblioteca: la biblioteca de centro y la biblioteca de aula. Veamos las características de cada una de ellas.

 

7.2.1.- La Biblioteca de Centro.

 

         - La LOGSE establece su obligatoriedad.

         - Está al servicio de toda la comunidad educativa (profesores y alumnos).

- Posee una gran diversidad de fondos (obras de consulta, literarias de ocio...) en diferentes formatos: fondos bibliográficos (libros y revistas), fondos audiovisuales (vídeos, casetes, cedés), fondos informáticos (cederom)

         - Tienen como responsable a un adulto.

         - Cuenta con un espacio amplio y acondicionado.

         - Tiene un horario restringido y unas normas de uso estrictas.

 

7.2.2.- La Biblioteca de Aula.

 

         - Su existencia es opcional.

         - Está          al servicio de las necesidades del aula y de los alumnos que en ella se encuentran.

- Los fondos son más limitados en cantidad pero no en diversidad. Una Biblioteca de Aula debe contener obras de consulta (libros de conocimientos, enciclopedias, diccionarios) y obras de recreo (Literatura infantil, manualidades...) Todas las aulas del mismo nivel deben contar con los mismos libros. Los fondos se pueden completar con aportaciones de los alumnos.

         - El responsable es el propio alumno.

- Un pequeño rincón en el aula, una mesa una estantería son espacio suficiente para la Biblioteca de Aula.

         - El horario y las normas no son tan estrictas.

 

7.3.- La animación a la lectura.

        

         En la escuela al niño se le enseña a leer pero, salvo raras excepciones, no se le educa para la lectura. Al niño se le enseña a decodificar pero no se le capacita para leer en cualquier circunstancia y sacar provecho a sus lecturas. El niño tiene en sí un potencial lector que permanece inactivo, para desarrollarlo se necesita la educación, educar para el descubrimiento, para ejercitar el pensamiento y desarrollar el sentido crítico.

 

         La sociedad actual es una sociedad de no lectores, esta realidad ha hecho saltar las alarmas y ha llevado a que desde el ámbito familiar, educativo, social y político se busquen soluciones para  cambiar esa realidad. La animación a la lectura pretende ser una solución al problema de la educación del lector.      

 

7.3.1.- Requisitos de la animación

 

         La práctica de la animación exige unos requisitos sin los cuales puede dar resultados no deseados. Así, pues, para hacer una buena animación a la lectura se necesita:

 

         - Lectura en libertad. “El verbo leer no soporta el imperativo” (Pennac, 1992). Las actividades de animación a la lectura no pueden ser obligatorias pero hay que intentar que en ellas participen todos nuestros alumnos.

 

         - Interiorización. La animación busca que el niño interiorice la lectura, que la haga suya y sea capaz de crear sus propios esquemas de lectura, sea un lector autónomo y capte todo cuanto puede expresar lo escrito.

 

         - Silencio. Para que la interiorización sea posible es necesario el silencio.

 

         - Tiempo. Cada estrategia, en función de su grado de dificultad, necesita más o menos tiempo y hay que dárselo, no se debe cortar una actividad de animación por falta de tiempo. Por otro lado, para que la animación sea efectiva necesita una labor continuada, incluso con repetición de estrategias, de nada vale hacer una sola sesión de animación. Cuanto más tiempo se dedique a la animación mejores serán los resultados.

 

7.3.2.- Base de la animación

 

         La base de la animación es el juego, pero no el juego por el juego, sino el juego formativo. El rigor que exige la animación no impide que hagamos de ella una actividad alegre y gozosa, de esta forma se hace mucho más atractiva al niño y pueden superarse con más facilidad los temores y recelos que éste pueda tener para acercarse al libro.

 

7.3.3.- Elementos que intervienen en la animación

 

         1.- El animador. Para que un niño domine la lectura necesita que alguien le ayude a vencer obstáculos. Puede ser animador cualquier persona que se prepare para ello, que tenga una base cultural que le permita valorar la lectura y actuar a favor de la educación y el progreso lector del niño. Así, pues, un no lector no puede ser un buen animador porque no está convencido del producto que “vende”.

         El animador debe:

         - Encauzar las posibilidades que tiene el niño.

         - Enseñarle a amar el libro.

         - Mostrarle las posibilidades de encontrar libros.

         - Servir a los gustos del niño y no a los suyos.

         - Debe programar concienzudamente las sesiones de animación.

         - Durante la animación debe dejar que el niño actúe, esperar el resultado.

         - Después de la animación debe analizar y tener en cuenta las observaciones que hagan los niños.

         - Debe ser alegre, sereno, tener sentido común, imaginación, curiosidad, orden y ser capaz de entusiasmarse y entusiasmar.

 

         2.- El objeto de la animación: la obra. Es el elemento fundamental de la animación, sin obra no puede haber animación. La animación debe hacerse con obras completas no con fragmentos. Además en necesario que el niño lea la obra con anterioridad a la sesión de animación, pueden ser hasta quince días, más tiempo haría olvidar al niño el contenido de lo leído.

 

         3.- La programación. Una animación hecha esporádicamente no pasa de ser una superficialidad. Es necesaria una programación en la que se establezca, tras un diagnóstico previo, la periodicidad de las animaciones, las estrategias que se van a utilizar, los libros que se van a usar, el material que se va a necesitar...

 

         Cuantos más estén implicados en el programa de animación, mejores serán los resultados, por eso, lo ideal es comprometer a todo el centro.

 

         4.- Las estrategias son los elementos más importantes de la programación. Deben ser creadas para contribuir al desarrollo de la capacidad lectora del niño, ayudarle a superar obstáculos, comprometer su inteligencia de forma ágil, accesible y lúdica. No son recetas mágicas.

 

         El enunciado de cada estrategia debe incluir todo lo necesario para su desarrollo: participantes, objetivos, material necesario, proceso de realización, tiempo necesario, interés y dificultades previstas.

 

         Las estrategias deben ser progresivas (de menor a mayor complejidad) y deben tener en cuenta las necesidades y limitaciones del destinatario. Cada estrategia tiene su libro y cada libro su estrategia.

 

         5.- El sujeto de la animación: el niño. La mayoría de los niños y adolescentes aún no han descubierto el libro y por ello otras actividades que implican lectura les llevan mucho más tiempo. El sujeto de la animación es un niño no lector o poco lector (el niño lector no necesita animación).

 

         Antes de cualquier proceso de animación debemos determinar los tipos de lectores que tenemos ante nosotros (gustos, necesidades, intereses, habilidad lectora...) para actuar en consecuencia.

 

         La animación a la lectura es un proceso que necesita tiempo y sus resultados no serán los mismos en todos los niños, habrá niños que, en una valoración de cero a diez, lleguen fácilmente al diez y otros que se queden en un seis. Lo importante es que avancen en su maduración lectora y esto se ve si el niño cada vez puede expresar mejor sus emociones, sentimientos...sobre la lectura de un libro porque ha comprendido mejor lo leído y pone mayor interés en la lectura, cuando busca leer por propia iniciativa.

 

7.3.4.- Los enemigos de la animación

 

         En muchas ocasiones se realizan actividades de animación que son más actividades de animación en torno al libro que en torno a la lectura, así por ejemplo no son animación a la lectura las exposiciones de libros, transformar un libro en juego dramático, elaborar listas de libros, realizar manualidades...    

 

         Por otro lado es contraproducente para los resultados de la animación: realizar estrategias con fragmentos de obras, la animación ocasional, el puro juego sin objetivos formadores, la falta de programación, pedir un trabajo como consecuencia de la estrategia realizada, convertirla en una clase más, elegir un libro que ya se ha usado para la clase de lengua o literatura, si se hace obligatoria, si se elige el libro desde una concepción estético-literaria en lugar de buscar el que puede responder mejor a los intereses del niño, si se aplican premios y castigos a la sesión de animación...     

     Manuel Francisco Moreno Oliva profesor UCA de Literatura de la adolescencia y la juventud

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